martes, 31 de julio de 2012

Renace el judaísmo laico


Fuente: Nueva Sión

Luego de décadas en que los judíos libres del “cumplimiento de las mitzvot” dejaron el judaísmo en manos de las corrientes religiosas, ya sean las ortodoxas o bien las más liberales y modernas, el siglo XXI es testigo del apasionante renacimiento gradual y paulatino del judaísmo secular.
El pormenorizado análisis del autor, desmenuza desde el proceso sociológico que integra al mismo tiempo la idea de la aldea global con el comunitarismo y las particularidades, hasta los comienzos históricos del llamado judaísmo rabínico y el porqué la palabra “rabino” también puede ser utilizada como un término laico.
Por Lic. Andy Faur*


Al cabo de muchos años en que aquellos miembros de la comunidad que se sienten libres del cumplimiento de preceptos religiosos de origen divino, llámense mitzvot, dejaron el judaísmo en manos de las corrientes ortodoxas, por un lado, y también en las de corrientes religiosas más liberales y modernas por otro, varios sectores de este judaísmo libre han decidido tomar el “toro por las astas”, que no significa sino revitalizar otra alternativa de identificación étnica y cultural claramente mayoritaria, válida, legítima, abierta, pluralista y humanista.
Ya casi nadie cree en la fórmula mitológica de que existe "un judaísmo" (el ortodoxo-halájico-rabínico, vale aclarar), y la estructura de las sociedades actuales y las comunidades de Occidente permiten la existencia de una variedad de judaismos, en donde cada uno aporta desde su  particularidad a esta diversidad cultural.
Hablando particularmente del judaísmo secular, en la última década se crearon: Ieshivot laicas, Beit Midrash de estudios judíos humanistas, grupos de estudio de espíritu pluralista, con gran cantidad de sitios de internet que se ocupan del tema. El público judío laico, humanista, progresista y liberal busca alternativas no religiosas a su identidad cultural, y hay para los mismos cada vez mas espacios y alternativas.

Pero, ¿qué es lo que propone este judaísmo como cultura? Lo que propone es una visión amplia, pluralista y crítica del judaísmo, basada tanto en sus fuentes históricas como en la creación cultural judía moderna y contemporánea. Es una cosmovisión abierta e incluyente de los judíos, en donde cada uno pueda expresar el judaísmo como lo entiende y en forma igualitaria.
Lo central aquí es el trabajo sobre los contenidos judíos. El rescate de la pluralidad de fuentes a través de la historia del pueblo hebreo, de las tradiciones y su re-creación constante.
Se definiría como la forma de ver el judaísmo en "Technicolor", en una variedad de colores y no solo "en blanco y negro", como hay ciertos sectores que nos lo quieren hacer ver.

Desde sus orígenes históricos, el judaísmo siempre fue variado, heterogéneo, plural, contradictorio. Esto lo podemos verificar en casi toda la literatura creada por los judíos a través de las generaciones: En la Biblia y en el Talmud, en la Mishna y con los sabios, las discusiones entre rabinos, las distintas respuestas a una misma pregunta, una variedad infinita de tradiciones y costumbres, grupos, corrientes y versiones diferenciadas a través de todo su devenir. Ni hablar de lo que es y representa el judaísmo en la actualidad...
El judaísmo laico implica una visión actual, adaptada, que integra los valores culturales humanistas de la sociedad occidental moderna junto a las fuentes, la historia y las tradiciones milenarias de nuestro pueblo.
Y a partir de esta definición, ¿quién es un judío laico? Es toda aquella persona que se define como tal, que se siente parte a la historia y del destino del pueblo judío, que entiende que el judaísmo es su cultura histórica y nacional, y que su identidad no está supeditada ni sometida a preceptos de origen divino, pero que a su vez le importa y cuida de las tradiciones, valores y festividades que son parte integral de su moderna y variada identidad cultural.

En estas épocas de globalizaciones y multiculturalismos, estamos siendo testigos de un fenómeno sociológico simultáneo: por un lado, las personas quieren ser "parte del mundo", de la "aldea global"; y por el otro, hay una búsqueda intensiva de comunitarismo y de particularidades. Y este fenómeno no exime a los judíos. Tanto en Israel como en la diáspora, los judíos están sedientos de identidad y van en busca de alternativas y respuestas. Así, estamos presenciando el fortalecimiento de los sectores ortodoxos más fundamentalistas y retrógrados, al mismo tiempo que surgen comunidades y versiones New Age, y tambien el judaísmo laico aparece como una alternativa real y válida para aquellos que se identifican con la misma.

Y así como no hay un sólo judaísmo, tambíen "la comunidad judia" clásica, como la conocemos desde hace más de un siglo y medio, está terminando su ciclo histórico y se está pasando a una etapa en donde los judíos se van reorganizando y agrupando en "comunidades judías" de acuerdo a sus preferencias, ideologías, identidades, etnias y demás. Lo que llamaríamos "una comunidad de comunidades" y en donde el judaísmo laico ocuparía un lugar importante, sino para todos, por lo menos para una gran parte de los judíos que se identifican y quieren vivir como tales.
Los rabinos laicos humanistas
Si bien a priori la idea de un rabino laico puede parecer una paradoja, un oxímoron, haciendo un poco de historia se puede entender mejor el tema. Es necesario ir a las fuentes para ver los comienzos del término "rab" o "rabino". Dicho concepto, que no existía en la época bíblica, se comenzó a utilizar en forma corriente a partir del exilio y la diáspora posteriores a la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén, en el año 70 e.c., a la par de la conformación de las nuevas "comunidades" que se iban creando a medida que los judíos exilados llegaban a distintos países y se instalaban en ellos. Estas nóveles agrupaciones de judíos necesitaban de un liderazgo político, comunitario y religioso, y los encargados de esta última parte pasaron a denominarse "rabinos".

La primera vez que encontramos este concepto en forma específica data del siglo II de la e.c., en la Mishná. Allí se refiere a un "rab" básicamente como maestro, aquel que enseñaba a sus discípulos las fuentes y las nuevas costumbres y tradiciones judías. Con el correr de los siglos, el rol de rabino fue ampliándose y se convirtió en líder religioso y conocedor e interpretador de las fuentes y la ley judía; por ende, en autoridad reconocida en asuntos de "judaísmo". Es interesante notar que dicho rol se fue implementando paralelamente al desarrollo de la "religión judía", que se empezó a conformar en dicha época, a partir de la necesidad de los judíos dispersos de encontrar sustituto a la vida diaria que llevaban en Eretz Israel, que giraba alrededor del Templo y sus rituales (sacrificios, peregrinaciones y demás).
Ahora, que el Templo ya no existe y el centro espiritual y político de los judíos fue destruido, surge la necesidad de reemplazarlo. Este reemplazo se realizó en varios ámbitos y en forma gradual: la sinagoga, como lugar de culto, tomó el lugar del Templo; los rezos, el lugar de los sacrificios; las festividades, el lugar de las peregrinaciones y donaciones; y, por supuesto, están los rabinos, que tomaron el lugar del Sumo Sacerdote y sus lugartenientes como autoridad reconocida. Estos fueron los comienzos históricos del llamado judaísmo rabínico que, con ciertas modificaciones, es el que conocemos hasta el día de hoy. Los "rabinos" de aquellas épocas (sabios, ancianos y gente de jurisprudencia halájica), fueron básicamente los encargados de crear y adaptar este “nuevo judaísmo” a las nuevas condiciones de vida de los judíos en los distintos países, y es por ellos que el concepto quedó tan arraigado a lo religioso y lo ritual, a pesar de que su origen es otro.

En la antigüedad llegaron a existir tres denominaciones para este rol, dependiendo del origen: Rabán, concepto usado por la escuela del sabio Hillel; Rabí, de las escuelas galileas; y Rab, de las escuelas orientales de origen y tradición babilónica. Las últimas dos se distinguían por el rito de ordenación. En Galilea no se requería Smijáh (ordenación rabínica formal), mientras que en la otra sí. De este modo, eran conocidos los dirigentes de las sinagogas judías, aunque a otros todavía no ordenados, pero reconocidos como autoridades, se les llamaba Talmid Jajam (Discípulo del sabio).

A partir de la era moderna, del siglo XIX en adelante, la función del rabino pasó a ser la de guía espiritual y organizador comunitario en el sentido más amplio del concepto. Un rabino se ocupa de ayudar a los judíos a desarrollar su vida espiritual y cultural de acuerdo a sus necesidades y convicciones respecto a su identidad judía. Los orienta y ayuda a celebrar los eventos del ciclo de vida, como ser nacimientos, maduración, casamientos, como así realizar ceremonias de entierro y duelo. También instruye a festejar y dirige los eventos del calendario hebreo.

Como vimos más arriba, originalmente el rol de rabino no tiene necesariamente relación con el culto religioso. Por un lado, el rabino es un funcionario comunitario; y por otro, gran parte de las expresiones religiosas de la cultura judía, como ser rezar o la misma realización de ceremonias como el casamiento, no necesitan obligatoriamente de la presencia de un rabino, sino simplemente la de un minián. Rabino entonces es el término con que la cultura judía denomina al "guía, maestro, autoridad intelectual o quien brinda apoyo espiritual".

Ya a mitad del siglo XVII empezamos a ver los primeros testimonios de judíos críticos de las convenciones de entonces, quienes intentar ver y analizar el judaísmo desde una perspectiva abierta y libre de preconceptos. De más está decir que el exponente más conocido, profundo y creativo de esta tendencia, fue el filósofo judío-portugués-holandés Baruj de Spinoza.
A partir de entonces y hasta el día de hoy, se suceden cantidad de escritos y pensamientos, que intentan ver al judaísmo en forma crítica, abierta y pluralista. Lo que nunca pasó es que este judaísmo (a diferencia de las corrientes religiosas modernas como la reformista o el movimiento conservador) se transformó en una "corriente" orgánica, organizada y establecida como tal.

Entiendo que nos encontramos en una etapa histórica particular, en la que se está conformando y estableciendo una "nueva-vieja" corriente dentro del judaísmo, la laica-secular-humanista, que va tomando fuerza y vigor tanto en Israel como en distintos países de la diáspora.
¿Y que tiene esto que ver con los rabinos laicos? Los judíos laicos, al igual que el resto, tienen necesidad e interés de vivir, festejar y desarrollar su identidad judía particular. Y así llegamos al punto de entender que si un movimiento quiere conformar una corriente y fortalecer y desarrollar comunidades judías laicas-humanistas, tiene la necesidad de formar y poner a la cabeza de las mismas a líderes capacitados, ya sea cultural, organizacional y profesionalmente, y a estos los denominaron "rabinos laicos - humanistas".
¿Y por qué llamarlos rabinos entonces? ¿Por qué no llamarlos guías espirituales, líderes, directores, etc.? Creería que por dos razones básicas: la primera es que el judaísmo laico intenta retomar y recrear las raíces del judaísmo histórico, y hemos visto como el término que utilizó la cultura judía para nombrar a un líder, maestro o guía de la comunidad, es el de "rabino", y por ello es que lo toma. Por otro lado, viendo como este término ha sido desvirtuado de su significado original y vinculado exclusivamente al ámbito religioso del judaísmo, es una buena oportunidad de devolverlo a su concepción primigenia y demostrar que también se lo puede utilizar como un término laico, sin quitar méritos ni menoscabar a nadie.

Hoy existen en el mundo dos institutos de formación de rabinos laicos-humanistas, que funcionan bajo la supervisión del Instituto de judaísmo laico humanista. El primero y más antiguo está en Detroit, EE.UU. Fue fundado en 1985 por Sherwin Wine z"l, creador del Movimiento judío laico humanista, que ha formado ya más de 50 personas entre rabinos humanistas, educadores y líderes. El segundo es Tmura, que funciona en Jerusalén desde el año 2004, y que ya ha ordenado a 24 rabinos, todos ellos en funciones.

Sólo el tiempo nos dirá si el movimiento judío laico humanista se transformará en una corriente viva y relevante dentro de Israel y las comunidades de la diáspora, y si sus rabinos tomarán posiciones importantes y relevantes tanto a nivel ideológico como de contenidos y se la podrá contar entre las opciones válidas y legítimas para una gran parte de los judíos del mundo que se definen como tales.

*Docente y Coordinador de Proyectos Educativos.

jueves, 19 de julio de 2012

AMIA: REPORTAJE A MAURICIO ROSENCOF, ORADOR INVITADO AL ACTO DE MEMORIA ACTIVA

Extraído de Página 12

“La memoria es una barricada”

Uruguayo, ex preso político, escritor, dramaturgo, poeta, ex ministro de Cultura de Montevideo, habla el martes para honrar “a extraordinarios militantes judíos que quiero reivindicar” como parte de la “lucha por los derechos humanos”
Por Raúl Kollmann
“Yo creo que estamos en deuda con lo que es la vieja izquierda, que tuvo una presencia muy importante de la colectividad judía. Hay mil jóvenes desaparecidos durante nuestras dictaduras de origen judío. En las brigadas internacionales que lucharon contra el fascismo, el 25 por ciento eran judíos. Y yo me crié entre sastres, zapateros, carpinteros que hablaban en idish. Trabajadores con una conciencia clara. En honor a ellos voy a hablar en el acto de Memoria Activa recordando a las víctimas de la AMIA.” Las palabras provienen de Mauricio Rosencof, poeta, dramaturgo, ex dirigente del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros; compañero del presidente uruguayo José “Pepe” Mujica a lo largo de los once años de encarcelamiento en que fueron rehenes de los militares uruguayos. El objetivo de la dictadura era enloquecerlos, metiéndolos en pozos, en la famosa La Sala 8 (título del último libro de Rosencof) y moviéndolos de un lado a otro para destruir su moral. Como se verá en el diálogo con Página/12, a los 79 años, Rosencof exhibe su espíritu indomable.
“La lucha rioplatense por los derechos humanos es una de las grandes causas del humanismo universal –ha dicho muchas veces el ex ministro de Cultura de Montevideo–. La memoria es una barricada para el Nunca Más.”
–¿Lo tendremos entonces el martes a las 18 hablando en el acto convocado por los familiares de Memoria Activa?
–Así es. Acepté la invitación en honor a esos extraordinarios militantes judíos que quiero reivindicar. Cuando hubo que luchar contra el fascismo, allí fueron los 15.000 integrantes de las Brigadas Internacionales que combatieron en España contra la invasión franquista y los aviones nazis. El 25 por ciento eran judíos y tenían un batallón propio en el que había una publicación en idish. En esa tradición, luego fue fundamental la presencia de compañeros judíos en el Partido Comunista Uruguayo, en el Partido Socialista Uruguayo y en el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Un poco se ha diluido ese recuerdo y hay que rescatarlo. ¿Sabía usted que en las Brigadas Internacionales hubo 54 muertos uruguayos? ¿Y sabía que diez eran judíos? Hay que recobrar la voz de todos ellos. Por esa tradición es que hoy tenemos ministros judíos en el gabinete del presidente Mujica.
–¿Usted nació a la política en ese ambiente?
–Claro. Mi papá era bolchevique. Así se reivindicaba. Hablaba polaco, español e idish. Era del Sindicato Unico de la Aguja, el de sastres, aunque él decía que era un de-sastre. Se leía el diario en idish, Unzer Frend, y el local del sindicato lleva el nombre de un sastre que está enterrado en el cementerio de La Paz, en Canelones, y en la tumba en lugar de la estrella de David hay una hoz y un martillo. Hay que tener en cuenta que venimos de ahí. Por eso, mi presencia en el acto por las víctimas de la AMIA es emocional, en mi caso. Es recordar y poner las cosas en su sitio. Las voces de los judíos de izquierda no tienen la presencia que tuvieron y que tienen que tener.
–¿El sentido de su presencia tiene que ver con la resistencia de los familiares de las víctimas?
–Por supuesto. Yo tengo como referente moral y de resistencia a Mordejai Anilevich, en el alzamiento del Gueto de Varsovia; a Primo Levi, que luchó contra los nazis junto a sus estudiantes y luego dio ese ejemplo de ética de la resistencia en Auschwitz. Piense que Rosa, la hermana de mi padre, fue la única sobreviviente de su familia. Todos murieron en los campos de concentración. Raúl Sendic, mi amigo y gran dirigente de Tupamaros, decía en aquel entonces que tomaba como modelo a los kibutzim de Palestina. Shimon Peres fue secretario general de la Internacional Socialista. Por eso hay que recordar, a los luchadores judíos, a aquellos mil militantes judíos de- saparecidos y a las víctimas de los dos atentados de Buenos Aires. Es lo que me llevó a aceptar la invitación. Soy uruguayo hasta las patas, gardeliano, tanguero. Y soy judío.
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lunes, 21 de mayo de 2012

17ª Marcha del Silencio

Como todos los años, participamos junto con A.C.I. Zhitlovsky, de la 17ª Marcha del Silencio.

Con una pancarta alusiva, marchamos apoyando a los familiares de los detenidos desaparecidos en la dictadura militar. 

Seguimos exigiendo justicia!




Charla con la senadora Mónica Xavier

El pasado 20 de mayo tuvimos el honor de tener en nuestra Casa a la Senadora Mónica Xavier.

Pudimos hablar sobre la actualidad de la Política Uruguaya, su candidatura a la presidencia del Frente Amplio y muchos otros temas. Fué una charla muy interesante y enriquecedora.

Luego de la misma Mónica participó con nosotros de la Marcha del Silencio.

Seguiremos haciendo este tipo de actividades con participantes de la política nacional.

lunes, 30 de abril de 2012

Discurso del Dr. Javier Miranda en acto por el Levantamiento del Gueto de Varsovia

Mi nombre es Javier Miranda.

Entre otras cosas que hago, en este momento trabajo como Director Nacional de Derechos Humanos en el Ministerio de Educación y Cultura.
Quiero agradecer, sinceramente, al Zhiklovsky por invitarme a participar en este encuentro. De verdad lo digo, no como simple gesto de cortesía, es un honor para mí ser parte de este acto.
Les pido disculpas (si es que corresponde): no voy a hacer un discurso laudatorio o de recordación de los hechos del levantamiento del Ghetto de Varsovia; sólo voy a tomar prestadas voces e imágenes de otros. Mi función será sólo ordenarlas en una secuencia no antojadiza y, al margen, sugerir algunas ideas. Los invito a construir ustedes mismos la reflexión detrás del relato.
Voy a contar tres historias ilustradas y un epílogo.
*   *   *
Tal vez sea el 20 de julio de 1979 o quizá el 14 de agosto de 1980, no lo recuerdo bien. En todo caso, en Uruguay vivíamos en dictadura. El gobierno cívico militar que había asaltado el poder en 1973, y lo había consolidado en 1976, mantenía un régimen despótico, de silencio impuesto a fuerza de detenciones, tortura y destierro. Años después tendríamos testimonios directos de la represión, de la barbarie totalitaria que impuso el terror en nuestra comunidad, para acallar toda disidencia.

Yo andaba por los 15 o 16 años, no más. Mi radio grabador –aquél enorme de época, que usábamos algunos adolescentes para grabar, en rígidos casetes TDK,  la música de Barry White o a Cat Stevens, que pasaban en los programas de Radio Independencia o Radio Panamericana- aquel armatoste, digo, tenía el dial “clavado” en los 1130 kilohertz de AM, en “la 30”.

Como cada mañana, la voz grave, seductora, de Alfredo Percovich, “el flaco Percovich”,  nos invitaba a recorrer una nueva historia de uno de sus protagonistas. Aquel día el Flaco arrancó con las siguientes palabras (oigan aquella voz, profunda, recortada entre las descargas que dificultan la emisión de una radio que no agradaba al régimen):

 “Mordejai Anilevich vivió sólo 23 años. Y le fueron suficientes para demostrar a la humanidad entera todo lo que es capaz el hombre cuando se niega a aceptar la prepotencia, la brutalidad y lo irracional. Tuvo que quemar sus mejores años, su niñez y adolescencia y su pletórica juventud, en una lucha feliz y heroica, sin poder disfrutar de todos los alicientes y alegrías a que todo joven tiene derecho y puede aspirar. Y precisamente esos jóvenes que hoy esto (escuchan) y que decurren su vida entre bonanzas y alegrías o aún entre problemas y angustias, pero que todavía pueden esperar muchos beneficios y satisfacciones de la vida, es bueno que conozcan el caso ejemplar de Anilevich que entregó toda su fuerza, su entusiasmo vital, su capacidad física y mental y, sobre todo, su enorme sentido de la solidaridad sin esperar otra compensación que la de la justicia.
Por supuesto, Mordejai Anilevich no fue el único protagonista de esta epopeya casi increíble por su grandeza heroica y trágica; fue sólo uno más. (…) Todos fueron héroes colectivos, todos sabían que el único destino inexorable que les aguardaba era la muerte, la tortura o la vejación; y ante esa alternativa feroz, se negaron a morir en la abyección y el miedo y se levantaron como titanes contra el poder brutal de un régimen hasta entonces invicto.”

Imaginen ahora ustedes lo que esas palabras podían producir en un adolescente que vivía en dictadura, que vivía la dictadura. Lo del Perco era un acto subversivo. Tras la simple anécdota incensurable de un hecho histórico, desde una radio, se nos trasmitían los valores encarnados en esos hechos. Solidaridad, rebeldía, justicia, eran sustantivos lanzados al eter desde una voz que evocaba un acontecimiento lejano de 1943.
Allí muchos de nosotros por primera vez teníamos noticia de la existencia de organizaciones subterráneas en la Polonia ocupada que conformaron un bloque antifascista. Escuchamos el horror de 310.322 judíos deportados del Ghetto entre el 22 de julio y el 3 de octubre de 1942. Y también supimos de la valentía de una población que excavó túneles y refugios para enfrentar al ejército de ocupación. Y que lo enfrentó.
Alfredo Percovich me presta la voz una vez más:

“Todo abril duró el alzamiento y la batalla del Ghetto. El primero de Mayo, día mundial de los trabajadores, mientras cundía el horror y la muerte por todas partes, Mordejai Anilevich reunió a todos los jóvenes y dirigentes en el bunker del comando subterráneo, y con el rostro empapado de sudor, dijo unas emocionadas palabras en recuerdo a todos los obreros del mundo. Todos oían en silencio la que sabían sería última alocución de sus vidas.”

¿Para qué recordar?  ¿Por qué rememorar hechos del pasado, de tanto tiempo atrás? Alfredo, además de rendir homenaje a esos valientes del alzamiento del Ghetto, en plena dictadura, trasmitía una lección de coraje e insurrección, de rebeldía ante la opresión, de dignidad humana. Desde los 40, desde la lejana Varsovia, el Perco traía en ancas de su grave vos, valores útiles para la lucha en aquel hoy. De eso se tratan “los trabajos de la memoria”.
*   *   *
Quique, como otros días, anda dando vueltas por el garage, intentando poner un poco de orden en el relajo de la obra. Va golpeando paredes para desprender el revoque. En un rincón suena a hueco. Después de unos golpes francos, descubre que hay un ducto allí atrás y, en el ducto, arracimadas, películas que parecen ser de fotos.

Mira, calla, guarda. No es su tiempo, a pesar de que están allí ocultas hace 23 años.
Aurelio se tuvo que exiliar en 1976. A México viajan, en su equipaje de emergencia cargado de luchas, algunas fotografías de la huelga general de 1973. En Montevideo, entre muros y a resguardo de la imposición dictatorial del silencio, quedan infinidad de negativos que documentan parte de la historia uruguaya. Desde 1957 hasta 1973, Aurelio y su lente han registrado trozos de las luchas populares. Ante la certeza de la destrucción, esconde buena parte de esos documentos entre las paredes del edificio del diario, con la convicción de que es necesario dejar testimonio. Es una tarea política más de resistencia frente al despotismo.

Muchos años después, tras conversaciones entre jóvenes y operaciones de rescate casi clandestinas de algunos veteranos todavía un poco inconscientes, las palabras se encuentran. Quique y Aurelio comparten ahora el mismo tiempo y espacio.

Y, buscando juntos, encuentran. A pesar de las reformas en el Edificio Lapido, el pelo largo de uno y las canas del otro desentierran parte de la historia, que allí se había ocultado para ser reencontrada.
El hallazgo es el resultado esperado de una operación política decidida hacía entonces 33 años. La sencillez del Gallego, su sonrisa franca y emocionada, son síntesis de una batalla más ganada a la dictadura. Aurelio fue testigo y también protagonista. Fue el ojo y el brazo que miraron y señalaron más allá de la coyuntura, apostando a dejar testimonio.

¿Para qué? Para que los Quiques del siglo XXI tuvieran la oportunidad de conocer parte de la historia que la barbarie quiso hacer desaparecer. No la anécdota, ella en sí misma intransitiva incluso en su dolor. No son los hechos lo que se trasmiten, sino los valores que ellos encarnan: memoria ejemplar (y crítica). El acto de esconder para dejar testimonio es él mismo un acto político, que se enmarca en la secuencia de los actos que Aurelio documentaba. Ahora, con Quique al lado, compartiendo el alumbramiento, la batalla política de entonces mantiene su sentido y adquiere nuevas proyecciones. Para los de aquellas épocas, seguramente confirme la convicción de que no fue en vano. Para los de hoy, probablemente sirva para reconocerse en el curso de una historia que los trasciende, aún hoy. Ser parte, tomar partido.
*   *   *
 “¿Qué pasó con mis padres? – escucho un grito. Caminamos. Estoy ya en el patio. [Me atacó el] miedo. Estoy ya dentro del edificio, y ahora voy por mis padres para ver cómo están. Y no se qué será de mí y si podré contarles la historia de lo que pasará después.
Recuerden, mi nombre es NAJUM GRZYWACZ, 30 de julio de 1942.”

Pocos días después de escribir estas líneas, NAJUM, junto con DAVID GRABER e IZRAEL LICHTENSZTEJN, de acuerdo a lo resuelto por los líderes de la organización clandestina ONEG SHABBAT, escondieron en el edificio de la escuela BER BOROCHOV, ubicada en el número 68 de la calle NOWOLIPKI de Varsovia, diez cajas metálicas. En ellas se cobijaban escritos, fotografías, dibujos y pinturas, que recogían testimonios de la vida judía antes de la guerra y también de la vida en el gueto de Varsovia.

En esa escuela, en 1924, se graduó una hija de un zapatero y una señora de Landau llamada GELA SEKSZTAJN. Tiempo después de su graduación, Gela comenzó a desarrollar una actividad artística interesante. Dibujos en carbonilla, acuarela y algún óleo son productos de sus manos inquietas y su sensibilidad de joven judía en una Europa central en permanente tensión. Cuentan que no fue hasta 1938 que Gela fue reconocida como artista de destaque. JOSEF SANDEL, quien había conocido a Gela en 1935, dice en una publicación de 1948: “Era una joven de clase trabajadora. (…) Su único sueño era pintar. (…) Sus habilidades artísticas no se estaban desarrollando apropiadamente dado las difíciles condiciones en las que vivía, sin embargo, ella nunca renunció a la esperanza de alcanzar su meta. Ella disfrutaba en especial de dibujar niños. Los amaba y lograba trasmitir su belleza en cualquiera de ellos. Pintar un niño judío era su vida, su descanso, su alegría.”

El 18 de setiembre de 1946 fue recuperada la primera parte de los archivos del Gueto de Varsovia, ocultados en los sótanos de la escuela de la calle NOWOLIPKI a principios de agosto de 1942. Otra parte de esos archivos, escondida en ese mismo sitio en febrero de 1943, poco antes del alzamiento del Gueto de Varsovia, fue recuperada en diciembre de 1950. Una tercera parte de estos archivos, enterrada en abril de 1943, aún no ha sido encontrada. Los hoy conocidos como “Archivos RINGELBLUM”, forman parte del legado que, deliberadamente y como parte de la acción política, grupos de la resistencia a la barbarie nazi, decidieron ocultar en los momentos más duros de la represión y exterminio, a fin de mantener la memoria de un pueblo perseguido.

Una de las cajas sepultadas en 1942 por NAJUM GRZYWACS, DAVID GRABER e IZRAEL LICHTENSTEJN, contenía más de 300 obras de la esposa de LICHTENSTJN, Gela Seksztajn, así como el testamento de ambos.

El testimonio de esta joven judía, probablemente una de los últimos artistas que sobrevivió en el Gueto hasta el levantamiento, da cuenta de una vida cultural que, más allá de la preguerra, se procuró mantener en difíciles condiciones aún en la época de la ocupación y la segregación institucionalizada. De la mano de Gela los colores de la vida judía polaca, así como rostros de personas, recuperan su identidad por encima de las botas de la opresión. No sólo de resistencia armada –aunque también- se construyó la defensa frente al nazismo. Como en otras épocas y lugares, las manifestaciones culturales fueron un arma para la defensa de la dignidad de las personas también el en Gueto de Varsovia.
La reivindicación de la dignidad humana, de su identidad, y la conciencia de un compromiso con su pueblo, para la construcción de un futuro, surgen de las líneas que Gela dejara a título de testamento, el 1 de agosto de 1942:

 “Me encuentro parada en el límite entre la vida y la muerte. Ya se con relativa seguridad que voy a morir, y es por eso que quiero despedirme de mis amigos y de mi trabajo.
He estado recolectando diez años de trabajo, rompiendo todo en pedazos y trabajando nuevamente.(…) Ahora sólo estoy intentando salvar todo lo que pueda en este espacio reducido. (…)
No busco ser alabada, sólo que nos recuerden, a mi pequeña hija y a mí.
Esta niña brillante se llama Margolit Lichtensztejn (su apellido es por mi esposo, Izrael Lichtensztejn) (…).
Le entrego mis trabajos a un museo judío a construirse en el futuro, con el propósito de revivir la vida cultural de los judíos de preguerra, pre-1939, y para que el estudio de la terrible tragedia que vivió la gente judía en Polonia durante esta guerra. (…)
Por favor cuenten lo que me ha pasado a mi, a mi esposo y e hija (…).
Ahora estoy en paz. Debo morir, pero he realizado mi trabajo. Me gustaría que la memoria de mis trabajos sobreviva.
¡Adiós camaradas y amigos, adiós al pueblo judío! No permitan que semejante destrucción se repita.”
*   *   *
En 1990, en oportunidad de realizarse en Montevideo la sesión nacional del Tribunal Permanente de los Pueblos (sucesor del Tribunal Russell), que un año después juzgara la impunidad en América Latina, el sacerdote jesuita Luis Pérez Aguirre –Perico, el cura comprometido con la defensa y promoción de los derechos humanos- iniciaba su intervención citando un verso del poeta griego Odiseo Elytis:

“Escribo para que la muerte no tenga la última palabra”.

69 aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia

El pasado 29 de abril participamos en la organización del Acto Conmemorativo del 69 aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia que realiza la A.C.I. Zhitlovsky.

Este año el orador central fué el Dr. Javier Miranda. También hablaron representantes de ACIZ y de nuestra institución.

A su vez se leyó un texto realizado por los bogrim de Hashomer Hatzair que este año viajaron a Polonia en el marco de la "Masa Le'Polin" realizada por Hashomer Hatzair Mundial.




sábado, 21 de abril de 2012

Seder de Pesaj 2012

Una vez más realizamos nuestro Seder de Pesaj Humanista.
 
Compartimos una muy rica cena hecha por javerim de la Casa, escuchamos a nuestro taller de coro que se lució y la tnuá compartió un video con fotos sobre las actividades realizadas, así como también un video hecho por los javerim que están en Shnat Hajshará.

Como ya es tradicional leímos nuestra hagadá, que cada año es renovada para mantener su significación.

Taller de Coro

Bogrim de Hashomer Hatzair


viernes, 30 de marzo de 2012

Casa de Puertas Abiertas

Luego de muchos arreglos edilicios a nuestra Casa, realizamos la actividad "Casa de Puertas Abiertas" donde inauguramos un nuevo espacio y presentamos los proyectos para este año. Este nuevo espacio servirá para aumentar la cantidad de actividades.

Participaron representantes de varias instituciones comunitarias, así como también miembros y amigos de la Casa.




domingo, 9 de octubre de 2011

Iom Kipur 2011

Como venimos haciendo los últimos años, realizamos el Panel de Iom Kipur Humanista y Secular.

En esta oportunidad lo hicimos junto al Mensuario Identidad, la corriente Judeo-Humanista, Habonim Dror, el Departamento de Actividades para la Diáspora y Hashomer Hatzair.

Los oradores invitados fueron el sociólogo Bernardo Sorj (desde Brasil) y el filósofo argentino Dario Sztajnszrajber.

Participaron más de 300 personas, incluyendo una gran cantidad de dirigentes comunitarios.

Para muchos Judíos Humanistas este panel se convirtió en su forma de vivir Iom Kipur cada año.




lunes, 3 de octubre de 2011

Rosh Hashana 2011

Ayer domingo volvimos a compartir un asado de Rosh Hashana con toda la familia shómrica y de la Casa.

Pudimos escuchar al Taller de Coro, a la la murga La Treif y deleitarnos con postres Sefaradim hechos por javerim de la Casa.

También pudimos ver el museo de Hashomer Hatzair Uruguay que conmemora sus primeros 65 años.

Como todos los años, es más y más la gente que se suma a compartir con nosotros este lindo festejo para recibir el nuevo año.



jueves, 18 de agosto de 2011

Comunicado de Hashomer Hatzair Uruguay sobre el movimiento de indignados de Israel

Hashomer Hatzair en Uruguay no se mantiene ajeno a las  manifestaciones que se están realizando  en Tel Aviv, Jerusalem y otras ciudades de Israel, que han convocado a más de 300.000 personas  bajo el lema “el Pueblo exige Justicia Social”.  Israel está viviendo un momento histórico, el pueblo se encuentra solicitando a gritos un cambio para obtener mayor justicia social.  Frente a esta demostración de civismo, Hashomer Hatzair Uruguay quiere resaltar los siguientes puntos:

·          Es una excelente oportunidad para que Israel se convierta en un país más justo, más solidario, más idealista, como aquel que soñaron los Jalutzim (pioneros) que lo crearon.

 ·         Es una clara crítica a la política económica del gobierno de Netanyahu así como también de gobiernos anteriores. Ésta debe tomar un gran giro, para así poder reducir las grandes brechas e injusticias sociales que existen hoy en Israel.

·         Es una gran muestra de civilidad y educación el manifestarse de una manera pacífica como se lo ha hecho, sin que haya arrestos, destrozos, enfrentamientos con la policía u otros actos de violencia.

·         No es una lucha de cierto sector, se manifiestan votantes de todos los partidos políticos, laicos y religiosos, todo el pueblo junto salió a las calles, siendo una muestra de que cuando el pueblo quiere y se moviliza se pueden lograr cosas muy importantes.

·         El rol de Hashomer Hatzair fue fundamental para que estas manifestaciones se realicen, creyendo que el Israel y el Mundo de hoy no son como queremos, y que debemos hacer todo lo que podamos para cambiarlos. Bajo esas ideas se educaron muchos de los jóvenes que hoy se están manifestando y son las ideas que nuestra tnuá propone en todo el Mundo.

Por todas estas razones felicitamos a los Javerim de Hashomer Hatzair en Israel y de otras Tnuot, y a los otros jóvenes y adultos, que salieron a las calles a mostrar lo que piensan y a no quedarse sentados.
Carpa de protesta de Shomrim israelíes

Apoyando a la distancia, esperamos que la lucha se mantenga, que el gobierno escuche, y se logre concientizar a toda la sociedad israelí.

Jazak Ve’ematz!

Hashomer Hatzair Uruguay

martes, 17 de mayo de 2011

Comunicado: NO a la baja de la edad de impùtabilidad


Los abajo firmantes vemos con preocupación la propuesta de bajar la edad de imputabilidad y el manejo irresponsable de la información que se está realizando al respecto.

Consideramos que es necesario tomar medidas respecto a la violencia y la inseguridad, pero sostenemos que colocar a los niños, niñas y adolescentes como la principal causa de la inseguridad  y proponer la baja de la imputabilidad como solución a problemas sociales mucho más profundos y complejos, implica una lectura errónea en tanto no toma en cuenta todos los elementos que componen la realidad de esta problemática. Es inadecuada desde el punto de vista jurídico y fundamentalmente, desde el punto de vista ético.

Los datos indican que los actos delictivos en los que participan menores de edad, representan una cantidad mínima entre los delitos que se cometen en el país. Más aún, son los niños, niñas y adolescentes las principales víctimas de la violencia. Estigmatizar genera más violencia.

En nuestro país ya se han endurecido las penas y se ha bajado de hecho la edad de imputabilidad. Existen hoy, en el Código de la Niñez y la Adolescencia, sanciones penales de hasta cinco años para  jóvenes,  desde los 13 años.

También se ha pactado entre todos los partidos políticos mantener los antecedentes de los menores de edad por lo que, más allá de poder reflexionar también respecto a este punto, es preciso aclarar que la propuesta concreta de la baja de imputabilidad no refiere  al mismo.

Nada de eso mejora la seguridad ni el clima de convivencia.

Lejos de pensar que no hay nada que hacer, vemos la necesidad de trabajar en el tema en forma responsable, generando cambios profundos y sostenidos.

Para eso es imperioso asumir que es la sociedad adulta la que tiene la responsabilidad en esta problemática y es quien debe velar por el respeto hacia los niños, niñas y adolescentes, desde una perspectiva de derechos humanos y responsabilidad colectiva.

Es claro que la toma de acciones en pro de cambios profundos y significativos suponen otros tiempos; en este sentido es fundamental recordar que las pretendidas soluciones inmediatas,  comprendidas desde un enfoque simplista, no resuelven ésta ni ninguna otra problemática social.

Es necesario trabajar con los niños, niñas y adolescentes desde un enfoque preventivo,  generando condiciones que les permitan situarse desde otra perspectiva desde la cual puedan gozar de sus derechos y asumir sus responsabilidades disminuyendo así la necesidad de delinquir y generando andamiajes que sostengan a estos sujetos, muchas veces vulnerados.

Es fundamental mejorar las instituciones existentes, buscar regímenes alternativos a la privación de libertad con medidas que permitan rehabilitarse, mejorar las condiciones de reclusión cuando ésta es inevitable,  comprometer en el proyecto a los agentes educativos, sociales y de la salud.

Tal como plantean las fuentes históricas y en particular la Mishná (libro de enseñanzas rabínicas compiladas en el Siglo III), debemos buscar “tikún olam”, reparar el mundo,  salvaguardando a aquellos que estuvieran en desventaja.

Y en lugar de culpabilizar y dirigir la mirada hacia afuera, pensarnos a cada uno de nosotros como miembros activos de esta sociedad y responsables de lo que en ella acontece.  Solo de esta manera podremos abordar el tema de forma crítica, desde la co-responsabilidad, comprometiéndonos TODOS. 

Casa de Cultura Mordejai Anilevich       Asociación Cultural Israelita J. Zhitlovsky

domingo, 11 de mayo de 2008

VUELVE EL KIBUTZ- Por Gavri Bargil



A mediados de los años 80 del siglo pasado, los Kibutzím de Israel entraron en una grave crisis económica. Esta crisis, causada principalmente por razones políticas, se sumó a una crisis ideológica que había comenzado anteriormente, pero había sido reprimida hasta ese momento.
La crisis política y económica originó una crisis demográfica que llevó al abandono de más de 50.000 "kibutznikim" durante los veinte años siguientes.

A principios de los años 2000 parecía que el ideal kibutziano, el cual había sido in ingrediente primordial en el desarrollo del Estado de Israel, estaba a punto de derrumbarse. Los Kibutzím se encontraban en una crisis existencial, y más de la mitad de ellos (aprox. 135 de un total de 276 Kibutzím) fueron declarados insolventes y se encontraron en peligro de disolución.

En la última década, la sensación del inminente fin del Kibutz se intensificó en la opinión pública y en los medios de difusión, un alto precio adicional para la "villa global" que habitamos.

Pero resulta que la cosa no fue así. Lejos de la opinión pública y de los medios de comunicación que la acompañan, se produjo en la última década una dramática revolución durante la cual el ideal kibutziano se transformó y adaptó al siglo XXI.
Hoy en día, a finales de la primera década del siglo XXI, el Kibutz vuelve a ser un componente central y dominante en la sociedad israelí y en el desarrollo del Estado de Israel.

El año pasado, el volumen de producción de la industria kibutziana totalizó 8 billones de dólares, aprox. un 11% de la producción industrial del Estado de Israel. La agricultura kibutziana, que representa un 35% de la agricultura nacional, generó un volumen de ventas de 1,5 billones de dólares. La contribución de los Kibutzím representa actualmente un 6% del producto nacional bruto del Estado de Israel. Cabe destacar que ello proviene de una población que representa un 1,7% del total de la población civil del país.

En el año 2000, la mitad de los Kibutzím se encontraba en peligro de disolución. Actualmente sólo 30 Kibutzím aún se encuentran en estado de riesgo económico, mientras que todos los demás se encuentran en vías de estabilización y crecimiento.

Paralelamente a la estabilización económica, vino también la estabilización demográfica: En los últimos tres años, los Kibutzím absorben más gente que la que los abandona. Durante años, no sólo que los Kibutzím no recibían miembros nuevos, sino que los miembros existentes abandonaban el Kibutz. En el último año, muchos Kibutzím han absorbido decenas de nuevos Javerím (miembros del Kibutz).

Si tomamos en cuenta que el 75% de los Kibutzím están ubicados en la periferia y en las zonas limítrofes al sur y al norte del país, es evidente que se trata de una recuperación realmente dramática, con significativas consecuencias para los intereses principales del Estado de Israel.

¿Cómo sucedió? ¿Qué fue lo que pasó dentro de los Kibutzím, que hizo posible este vuelco tan drástico?

Durante la última década, los Kibutzím llevaron a cabo una serie de cambios estructurales, que juntos originaron este vuelco y dieron lugar al dramático proceso de recuperación. Los valores fundamentales sobre los cuales el ideal kibutziano había sido fundado, aún siguen vigentes, pero su forma de implementación cambió, y ahora es más acorde a la evolución del tiempo. El nuevo pensamiento, y el afán de reconstruir el Kibutz de manera tal de generar una mejora en la situación económica y atraer nuevamente a los jóvenes dio lugar a un equilibrio más correcto de los valores de la ideología kibutziana.

Ante todo, el sistema administrativo fue objeto de una reforma de base: En el pasado, todas las decisiones, tanto aquellas de carácter social como las de carácter comercial, eran tomadas conjuntamente por todos los miembros del Kibutz, como expresión de igualdad, principio supremo del Kibutz. Hoy en día, negocios por un lado y comunidad por el otro. La comunidad continúa manejándose según el mismo principio de participación de todos los miembros en la toma de decisiones, pero los negocios se rigen por los criterios profesionales generalmente aceptados en el mundo.

El mercado laboral también sufrió cambios: En el pasado, todos los "Javerím" trabajaban en el marco del Kibutz y en base a las necesidades del Kibutz, mientras que hoy en día, los "Javerím" son profesionales, y el 35% de ellos trabajan en profesiones libres, fuera del Kibutz. Este cambio forma parte del equilibrio generado entre la importancia del trabajo en sí y la importancia del sustento y del afán de autorrealización, en contraste con el pasado, en el que predominaban las necesidades colectivas.

Otro cambio se manifiesta en la provisión de seguridad personal a cada miembro del Kibutz: Antes, se acostumbraba que ningún miembro poseía bienes propios, sino que todo pertenecía a la comunidad. Como consecuencia del cambio operado, hoy en día hay una tendencia a asegurar derechos jubilatorios personales y en algunos Kibutzím las viviendas son registradas a nombre de los "Javerím".

El cambio principal que más influyó en la ideología kibutziana fue, quizás, la transición del ideal de igualdad total a igualdad básica. Si anteriormente el Kibutz aspiraba a la igualdad total entre sus miembros, actualmente existe una relación entre el sustento y los ingresos de cada miembro, y el presupuesto que éste recibe a fin de mes. Esto se logró por medio de la imposición interna de altas contribuciones tributarias a aquellos miembros que ganan sueldos más altos, para evitar la disparidad dentro de la comunidad. También se ha generado una red de seguridad, que asegura que ningún miembro de la comunidad caiga, y que aún quien, por cualquier motivo, no recibe un salario aceptable, pueda recibir un complemento, de los fondos colectivos recolectados de la contribución interna de los "Javerím".

El nuevo Kibutz conserva los valores fundamentales de la ideología kibutziana de hace 100 años, pero generó un equilibrio más apropiado entre los mismos: Si en el pasado practicamente no cabía la idea de la voluntad propia frente a la voluntad colectiva, hoy en día se da más cabida al individual y a la familia, frente al lugar en la comunidad.

El Kibutz del siglo XXI no es el mismo Kibutz de 100 y 50 años atrás, pero aún es una forma de vida que representa un ejemplo de sociedad justa, igualitaria y solidaria, más que cualquier otra sociedad occidental.